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21 de Marzo de 2007
Universidad y dictadura
"La Facultad era un páramo intelectual"
Juan Pablo Paz es doctor en Física y profesor de Exactas. Realizó sus estudios de grado durante los años de la última dictadura militar. En esta entrevista con el CABLE SEMANAL describe el clima de temor que existía en la Facultad, las características del aparato represivo montado por la policía y las distintas formas de resistencia que desarrollaban los estudiantes.
Por Gabriel Roca

- ¿Cuándo ingresaste a Exactas y qué sabías de la dictadura hasta ese momento?

-Yo ingresé en el año 78 a estudiar Física y venía del Nacional Buenos Aires, donde había cursado los últimos dos años, 76 y 77, durante la dictadura, y también había cursado los años anteriores, del 73 al 75, en un ambiente muy politizado, de mucha militancia y movilización. Así que éramos conscientes del ambiente represivo que vivíamos y del miedo que se respiraba en todos lados. Entrar en la Facultad para mí fue cambiar un ambiente represivo por otro, porque la situación que se vivía en el Buenos Aires en esos años era muy dura, de mucha represión, de mucho control, de muchas prácticas hasta humillantes para los alumnos. Una represión muy salvaje. Y acá en la Facultad nos encontramos con un poco más de lo mismo.

- ¿Con qué te encontraste el primer día de clase?

- Nos encontramos con la policía que nos pedía documentos en la puerta de cada pabellón para poder entrar. Tenías que mostrar tu libreta universitaria a la entrada del Pabellón I y del Pabellón II. En ese momento yo no me acuerdo si tenía la libreta definitiva, pero tenías que mostrar tu documento y tu comprobante de que eras alumno para poder entrar. Te escribían el horario de tus materias y sólo podías entrar en la Facultad en esos horarios, o sea que la policía chequeaba, no sólo que fueras alumno, sino también que en ese momento tuvieras clase. Era un ambiente bastante denso.

- ¿El control y la observación, llegaban hasta las aulas?

- Y, la sensación de estar siendo observado en las aulas uno la tenía. Uno tenía que tener mucho cuidado de qué hablaba y con quién hablada. Había un ambiente de poca confianza con la gente que te rodeaba. La policía tenía en el Pabellón I una oficina, donde ahora está la fotocopiadora del Centro de Estudiantes o en la de al lado. Y en el Pabellón II, había una subcomisaría, donde ahora está la farmacia. Y había un patrullero y todo. No era que había un par de policías, había una subcomisaría que dependía de la 51, con personal permanente y que estaba todos los días.

- ¿Se podía estructurar alguna forma de resistencia en ese contexto de control represivo?

- Yo venía con algunos contactos generados por la militancia en el colegio secundario y de a poco me fui enganchando, a fines del 1er. cuatrimestre del 78, con una movida que se empezaba a hacer. Era la publicación de una revista estudiantil. En ese año se empezó a publicar una revista de estudiantes de física que se llamaba INTERACCIÓN. En realidad el primer número salió en el 77. En el 78 salió un número hacia fin de año y en el 79 salieron dos números más. Y después siguió saliendo. En el año 79 también salió una revista de estudiantes de biología que era un poco la copia, no digamos la copia porque se ofenderían, pero era la misma idea, se llamaba DOBLE HÉLICE y después, al año siguiente apareció otra de los estudiantes de química que se llamó ENLACES. Eran iniciativas de grupos de estudiantes interesados en que hubiera algún tipo de actividad política, pero que también tuviera una pata académica, porque esas revistas estaban planteadas para difundir la actividad científica entre los estudiantes y discutir temas de política universitaria también. Pero no se podía escribir acerca de cualquier cosa. Esas revistas tuvieron una existencia semi legal al principio y después fueron declaradas ilegales en la Facultad. Yo recuerdo las primeras experiencias de hacer algo que después resultó ser riesgoso, pero que en ese momento no teníamos clara conciencia de lo que podía suceder. Las reuniones de la revista INTERACCIÓN se hacían en el bar del Pabellón I, después se empezaron a hacer afuera de la Facultad. Había que pedir la colaboración de algunos profesores, para escribir artículos para difundir las actividades de investigación que se hacían en el Departamento de Física en este caso, o de Matemática. Algunos se engancharon en seguida, por ejemplo Santaló. Él sacó un artículo interesante sobre geometría. También salió un artículo de historia de las ciencias de Babini y algunos profesores del Departamento de Física escribieron artículos. Pero después empezaron a decir que no, que no se podía escribir en esa revista, nos cerraban la puerta. Algunos pocos, uno sólo básicamente nos siguió ayudando, que era José Federico Westerkamp, que para esa época era profesor del Departamento de Física y ya tenía una militancia destacada en el CELS porque tenía una hija que había estado desaparecida y que estaba presa para ese momento. Y él nos entraba las revistas en su valijita porque a él no lo revisaba la policía. La policía revisaba a los estudiantes pero no a los profesores. Se suponía que los profesores ya habían sido limpiados de ideas peligrosas.

- ¿Cómo fue que declararon ilegal la revista y qué consecuencias tuvo para ustedes?

- No hubo una declaración oficial. La revista tratábamos de venderla en la Facultad. Se publicaban 200 ejemplares y se vendía entre los compañeros de Física. Llevabas de a dos, de a cinco ejemplares y los vendías. La declaración de ilegalidad se manifestó cuando a un compañero que llevaba 2 ó 3 revistas, lo metieron preso. A veces la policía te revisaba lo que llevabas, y si te encontraban con la revista INTERACCIÓN te llevaban en cana. Te llevaban a la subcomisaría, te anotaban, te asustaban, te decían, "esto no se puede traer", "la política está prohibida". Había una prohibición explícita de las actividades políticas y entonces se consideró que la revista Interacción estaba incluida en las actividades políticas de la Facultad.

- Estas actividades militantes que desarrollabas, ¿te generaron problemas?

- A mí en particular la actividad en INTERACCIÓN y otras cosas, no me trajeron ninguna consecuencia hasta el año 80, en el cual hubo un primer intento de hacer alguna movilización porque se trataba de instalar el arancelamiento universitario. Ahí nosotros imprimimos volantes y a mí me agarraron con volantes acá adentro de la Facultad y me llevaron preso. Me fueron a buscar al pastito, entre Industrias y el Pabellón I. Estaba sentado con un grupo de compañeros antes de entrar en la clase, y bueno, dijeron "acompáñenos". Yo me di cuenta de lo que estaba pasando porque tenía un montón de volantes guardados entre la ropa. Traté de tirarlos pero se dieron cuenta. Me dijeron "vení para acá" y me llevaron a la comisaría. A otro compañero lo agarraron mientras llamaba por el teléfono público del Pabellón II a mi casa, para avisarle a mis viejos que me habían llevado en cana. Se dio vuelta y tenía un tipo que le decía "vení". Probablemente el teléfono estuviera pinchado. Entonces me llevaron a la subcomisaría del Pabellón II y de ahí a la Comisaría 51. Estuve detenido un par de días. Me interrogó el policía a cargo de la subcomisaría, que era un pibe, un chico joven con camisa a cuadros, lo podría haber confundido perfectamente como un estudiante de la Facultad. Me dijo "Juanpa", así me llaman mis amigos, "tomá, para que no te hagás el boludo", y me dio toda una serie de fichitas que estaban pegadas unas con otras y que mostraban lo que sabían de mí: Juan Pablo Paz, estudiante de Física, y había toda una serie de anotaciones que registraban las fechas de cuando rendía los exámenes. Me acuerdo que decía: "se estableció que mantiene relaciones íntimas con ...".(risas). También decía, "participó de la reunión de la revista INTERACCIÓN en el Pabellón I". A mí me corrió frío. Volpe se llamaba, no me voy a olvidar nunca de ese tipo.

- ¿Recordás alguna otra actividad organizada por estudiantes?

- Y, había pequeños intentos de reconstruir alguna actividad del Centro de Estudiantes. Entonces sistemáticamente al principio de cada cuatrimestre se intentaba imprimir apuntes de algunas materias a través de una comisión de apuntes del Centro que estaba conformada por militantes de distintas agrupaciones, muy pocos, que intentaban reflotar eso. Pero era muy difícil, era un ambiente muy agobiante, donde la verdad que te daban poca bola, la gente tenía mucho miedo. Pero hubo un montón de iniciativas del Centro que, vistas a la distancia, fueron hasta locuras. Creo que en el año 79 organizamos un picnic del día de la primavera. Entonces pusimos cartelitos: picnic del CECEN, 21 de septiembre. Y fuimos al picnic. Fue un éxito, menos de 100 personas pero más de 50, era un éxito mover esa cantidad de gente. Entonces se organizó un partido de fútbol. Estábamos en la primera cancha entrando desde Deportes y el resto de la gente que no jugaba, estaba por la zona de las canchas de tenis. De repente, vemos pasar un colectivo 160 por el medio de la cancha y detrás un patrullero, que fueron directo hasta donde estaban todos charlando. Se llevaron a todos en cana. Nosotros nos salvamos porque pasó el colectivo por el medio de la cancha, y habrán ido a buscar a los que estaban conversando. Entonces los pusieron a todos parados en el frente del Pabellón I, en una hilera de unas 50 personas y los hacían entrar de a uno a la comisaría, les tomaban los datos, los documentos y los largaban. Era una cosa más de intimidación. Te advertían, "éso no nos gusta", "la próxima pensálo".

-¿Se hablaba del tema de los desaparecidos en la Facultad?

- Yo la etapa durante la cual ocurrieron las desapariciones masivas de estudiantes, graduados y docentes no la viví en la Facultad. Mis recuerdos de hablar con los estudiantes en esa época, era de hablar de algo sobre lo cual la gente, que no estaba involucrada en eso por algún vínculo político previo o porque tenía la cabeza más o menos abierta, no quería ni escuchar. Era muy difícil hablar de eso acá. Era muy difícil que alguien te diera bolilla.

- ¿Cómo caracterizarías a la Facultad durante la dictadura?

- Yo la sensación que tengo de toda esa época de la dictadura, es de una Facultad de mucho silencio y muy quieta. El temor de hablar inhibía la sociabilidad de la gente. Después de a poco uno se iba aflojando, iba estableciendo vínculos, poniéndose de novio y eso, pero tardaba más todo. Pero también lo veo todo muy asociado a una chatura y mediocridad académica notoria, en un ambiente científico muy poco estimulante, donde rescato a algunos profesores que tuve. Evidentemente la opresión y la falta de democracia se traducían en una chatura y mediocridad científica muy notoria, que no solamente afectaba al Departamento de Física, sino también al de Biología, Geología, Química. Eran páramos intelectuales muchos de ellos. Donde había muy poca posibilidad de hablar o de discutir de nada.
Fuente: Cable Semanal